Hoy completamos el último paso que nos quedaba para el viaje de la próxima semana: la vacuna contra la fiebre amarilla. Aunque me resultó penoso el certificado de vacunación que nos dió el hospital de Cipolletti: una fotocopia desencuadrada y cortada (así parece) por nenes de jardín.
Espero que no resulte problemático para viajar ese asunto, de todas maneras con Pablo vamos a tratar en esta semana de encontrar que nos cambien esa fotocopia por el carnet amarillo, que es el certificado reconocido internacionalmente. La información en mi hoja es la misma, de hecho es una fotocopia de ese carnet… pero la verdad, da pena!
Lo importante, que es la vacuna y que hace efecto una vez que inundo el torrente sanguíneo (aproximadamente dentro de una hora y media después de colocada la vacuna) ya está.
Al final en ningún país por donde anduvimos nos pidieron el famoso certificado…