Es increíble como llueve hoy y lo bien que viene ¡después de que ayer tuvieramos un sol que derretía el asfalto! Acostumbrado a mis pagos que llueve unas pocas semanas al año… Buenos Aires me tiene con ganas de comer tortafritas mucho más seguido! ja, ja!
La semana pasada pude estar por Neuquén. Pasar tiempo en casa (aunque alguien cambió el colchón de mi cama por uno mucho más rasca), recibir el diploma de la uni, estar con los amigos, visitar la célula de Gran Neuquén, participar en las reus de la igle y hasta ver personas que quiero bautizarse y tomar ese paso de decisión por Dios fue refrescante para mi, ¡como la lluvia de hoy después de un día de calor!
Además la lluvia también refrigera mis neuronas y no es precisamente por estos días pasados de tanto calor.
Hace tres semanas que arrancamos el nuevo ciclo de materias en el IEJ y todavía como que me cuesta un poco engancharme. Creo que mi cabeza, tal vez más acostumbrada a los números, de repente se le hace dificil procesar estos proyectos tan rápido como quisiera y levanta temperatura! ja, ja! Bue, tampoco es para tanto, pero si es verdad que me cuesta un poco incorporar lo que estoy aprendiendo; hasta fin de año cursamos Antropología y juventud, Doctrinas bíblicas comparadas, Medios audiovisuales y Desarrollo integral del adolescente.
Igual, más alla de las pavadas… tanto el sol que levanta la temperatura de esta selva de cemento como la lluvia que la refresca me hacen pensar en Dios y en que estas expresiones climáticas son apenas muestras de Su poder. Él es inmensamente más grande y eso es genial.