El mundo es un pañuelo

Aunque no se de donde salió la frase, creo que se dice cuando te encontrás con gente conocida cuando no lo esperabas. El punto es que hoy estuve en El Madero, una iglesia algo distinta a la que se nos puede dibujar en la cabeza al pensar en una. Me sentí cómodo además de que me recibieron de 10, aunque cuando entré no conocía a nadie y había tenido solo algún contacto previo por Fk con Eddie y Nancy Rembley, los pastores de allí.

A la vuelta, me acercó hasta casa Lucas, que resultó que estuvo en Neuquén hace unos meses realizando algunos grupos de enfoque y alguno de ellos fue con chicos del ministerio de la igle en Neuquén y de la célula en la que yo estaba en Gran Neuquén. Ahí nos habíamos cruzado y ¡nos encontramos de nuevo acá! También me encontré con algunos conocidos de mis abuelos Salinas y tíos de la época en que ellos vivieron en Huangelen.

Más temprano, hoy también fui a la casa de mis tíos a festejar el cumple de Nico con un súper asado. Siempre es un placer estar con ellos y hoy no fue distinto (¡gracias tíos!).

Eso sí, para sumarle a este finde anecdótico, lo más extremo quizás sucedió ayer cuando volvía de la iglesia. Un bestia al volante me encerró a mí que venía en bici contra otro auto que estaba estacionado y en medio segundo se me cruzaron un montón de finales para eso. Decir que resultó el más alegre y más que un poco golpeado y la bici con el volante torcido fue el resultado del sándwich.

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