Un año

Un día como hoy pero hace un año le dije adiós a los lentes y anteojos. Si, Dios se ocupó y proveyó todo para tener la cirugía y ¡ahora veo bárbaro sin lentes!

Lo primero fue pasar la auditoria de la obra social. Me acuerdo que cuando fui a la primer consulta, la doc me dijo… No creo que tengas la cobertura de la obra social poque en uno de los ojos la corrección es menor a la mínima que ellos autorizan. Y ahi arrancó la máquina de la fe en Dios. Pedirle a El que se mueva y de mi parte pagar el estudio que necesitaba presentar en la obra social para la auditoria (y arriesgarme a perder esos pesos). Claro que me hice ese estudio y lleve todo a la obra social.

El día que fui, justo estaba ahi la auditora de oftalmología… y en menos de 10 minutos aprovó la cirugía y para los dos ojos (por supuesto). Aunque solo me cubría hasta $1500 por ojo… y el resto a cargo mío. Cuando me dijeron eso me fui volando a ver al doc que practica la cirugía para saber si había alguna diferencia… ¡y si había! ¡La cirugía costaba $2500 por ojo! (auch!)

Una vez más fue pedirle a Dios… si está en tus planes, por favor dame el dinero para pagar la diferencia. Y ahi nomás… me dieron el ok para un trabajo que había presupuestado hacía unas semanas. Pero con eso tenía solo la mitad de lo que me faltaba. Entonces también recibí el llamado de alguien que quiero mucho y que charla va, charla viene… me preguntó como andaba con el asunto del dinero para la cirugía. Ahi se enteró que me faltaba la mitad y gentilmente me avisó de un pequeño regalo, que si bien no cubría todo lo que me faltaba, si sumaba… la sorpresa fue cuando recibí el dinero, ¡que era todo lo que me faltaba! En el medio de esos días alguién más se sumó a ese pequeño regalo y completó con lo que era necesario para que yo pudiera pagar la cirugía.

Es genial. Dios se movió, no me queda la menor duda y gracias a eso hoy puedo ver de otra manera.

Gracias querido Dios por mostrarme tu amor en esto.

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